
Erase una vez dos muchachitas que coincidieron en un colegio de monjas por allá por los lejanos años de 1977-78.
Una venía por primera vez al cole y la otra venía de un cole anterior. Una miraba todo con ojos inquietos y la otra le daba patadas a Edu por atreverse a seguirla del colegio anterior a este.
Una entro de la mano de su mamá y no se quería soltar y la otra entro al colegio y cuando pudo, se zafó de la mano de su mamá para ir a ver su salón.
Una era pelo crespa corto, toda castaña ella y la otra, pelo liso mas claro blanca con pecas. Una parecia una Cocker toda loca, la otra parecia una Terrier bien peinada.
Una con los ojos grandes y la otra con los ojos medio chinos. Una con la nariz cuadrada y la otra, con la nariz larga tipo Borgia. Una con cuerpo de atleta negada a echar curvas y la otra con cuerpo de pera que siempre llamo la atención.
Una con la capacidad de hacer amigos en cualquier esquina, la otra con la capacidad de tener novios que daba miedo. Ambas preocupadas el dia de la confesión (antes de hacer la primera comunión) poniendose de acuerdo en cuantos pecados habia que ahorrarse delante del cura que les había tocado porque era demasiado bello y no querían quedar como unas subnormales desquiciadas y faltas de juicio.
Una que no le gustaba leer ni las dedicatorias de las tarjetas y la otra que se leia hasta la marca de las bisagras. Una que dibujaba y la otra que le pedia que le hiciera los dibujos.
Una que se la daba de dura y la otra que le vencia la resistencia. Una que siempre se estaba inventando algo, la otra que siempre le ponia algo de mas para que fuese mejor, peor o increible. Una que siempre sabia mas que la otra y la otra que era mas práctica que la una.
Una que era rebelde sin causa y se iba de su casa cada dos por tres, la otra que se fué de la comodidad de su casa para acompañar a una a que no estuviera sola en su primera experiencia de adulta.
Una que siempre fue penosa y la otra que desfilaba desnuda en frente de ella para que no fuera tan tonta. Una que le hizo la segunda para dar el primer beso y la otra que por poco la demanda porque esa vaina no fue lo que ella esperaba.
Una que le enseño a la otra como fumar con estilo y la otra que la enseño a beber.
Otra que le enseño a una que somos un cosmo de energia y podemos atraer o no. Una lo empleaba todo el tiempo, otra solo las veces que le interesaba alguién.
Una que disfrutaba esas conversaciones donde pegaban las cabezas cual siamesas y miraban al cielo y la otra que lo disfrutaba igual.
Una siempre tan culillua para las cuentos de miedo, la otra que no podia ver una mosca porque le inventaba cachos y cola y le decia que venia a por ella.
Una que siempre fue la mar de la discreción y las palabras acertadas y la otra que tuvo que aprender a pedir disculpas con palabras acertadas por lo evidente que era que la discreción no era su fuerte.
Un día cualquiera, se pelearon y la otra no quería saber de la una y entonces... una escucho el grito de la otra para que se asomará a su balcón.. y allí estaba la otra, con una pancarta como de 5 metros de largo con un TE AMO (que aún conserva) digno de cualquier avioncete de esos de publicidad...
Por supuesto se amigaron enseguida... y se pelearon de nuevo y se volvieron a amigar y asi...
Ella hoy, cumple años y yo le acabo de enviar una nota y solo puedo pensar que han pasado 31 años desde que la ví en el kinder de nuestro cole de monjas. Recuerdo que me cayo bien apenas verla. Me reconocí en ella, ahora estoy segura de eso. No sé si ella es mi parte clara o mi parte osucura, solo se que es parte de mi y yo parte de ella.
Se que no necesito saber de ella todo el tiempo porque yo se de ella siempre.
Recuerdo con nostalgia cuando nos sentamos juntas en aquel primer recreo del año escolar 77-78 y dijimos que seriamos amigas para siempre.
Han pasado muchas cosas, soles, lunas, muchos cambios, muchos mundos, mucha gente, muchas peleas y muchas risas, pero algo se que no va a pasar nunca y es que pese a todo, yo la vea a ella y me pueda ver yo. Porque con ella viven muchos de mis mejores recuerdos: Con ella vuelve mi casa natal, la cara de mi padre, mi sonrisa llana, el resto de nuestras amigas, la frescura de mi niñez y de mi adolescencia.
Cuando la veo a ella, se que he estado en algun lugar, fija, inamovible. Cuando la veo a ella, se que yo he existido y eso, no tiene precio.

Una entro de la mano de su mamá y no se quería soltar y la otra entro al colegio y cuando pudo, se zafó de la mano de su mamá para ir a ver su salón.
Una era pelo crespa corto, toda castaña ella y la otra, pelo liso mas claro blanca con pecas. Una parecia una Cocker toda loca, la otra parecia una Terrier bien peinada.
Una con los ojos grandes y la otra con los ojos medio chinos. Una con la nariz cuadrada y la otra, con la nariz larga tipo Borgia. Una con cuerpo de atleta negada a echar curvas y la otra con cuerpo de pera que siempre llamo la atención.
Una con la capacidad de hacer amigos en cualquier esquina, la otra con la capacidad de tener novios que daba miedo. Ambas preocupadas el dia de la confesión (antes de hacer la primera comunión) poniendose de acuerdo en cuantos pecados habia que ahorrarse delante del cura que les había tocado porque era demasiado bello y no querían quedar como unas subnormales desquiciadas y faltas de juicio.
Una que no le gustaba leer ni las dedicatorias de las tarjetas y la otra que se leia hasta la marca de las bisagras. Una que dibujaba y la otra que le pedia que le hiciera los dibujos.
Una que se la daba de dura y la otra que le vencia la resistencia. Una que siempre se estaba inventando algo, la otra que siempre le ponia algo de mas para que fuese mejor, peor o increible. Una que siempre sabia mas que la otra y la otra que era mas práctica que la una.
Una que era rebelde sin causa y se iba de su casa cada dos por tres, la otra que se fué de la comodidad de su casa para acompañar a una a que no estuviera sola en su primera experiencia de adulta.
Una que siempre fue penosa y la otra que desfilaba desnuda en frente de ella para que no fuera tan tonta. Una que le hizo la segunda para dar el primer beso y la otra que por poco la demanda porque esa vaina no fue lo que ella esperaba.
Una que le enseño a la otra como fumar con estilo y la otra que la enseño a beber.
Otra que le enseño a una que somos un cosmo de energia y podemos atraer o no. Una lo empleaba todo el tiempo, otra solo las veces que le interesaba alguién.
Una que disfrutaba esas conversaciones donde pegaban las cabezas cual siamesas y miraban al cielo y la otra que lo disfrutaba igual.
Una siempre tan culillua para las cuentos de miedo, la otra que no podia ver una mosca porque le inventaba cachos y cola y le decia que venia a por ella.
Una que siempre fue la mar de la discreción y las palabras acertadas y la otra que tuvo que aprender a pedir disculpas con palabras acertadas por lo evidente que era que la discreción no era su fuerte.
Un día cualquiera, se pelearon y la otra no quería saber de la una y entonces... una escucho el grito de la otra para que se asomará a su balcón.. y allí estaba la otra, con una pancarta como de 5 metros de largo con un TE AMO (que aún conserva) digno de cualquier avioncete de esos de publicidad...
Por supuesto se amigaron enseguida... y se pelearon de nuevo y se volvieron a amigar y asi...
Ella hoy, cumple años y yo le acabo de enviar una nota y solo puedo pensar que han pasado 31 años desde que la ví en el kinder de nuestro cole de monjas. Recuerdo que me cayo bien apenas verla. Me reconocí en ella, ahora estoy segura de eso. No sé si ella es mi parte clara o mi parte osucura, solo se que es parte de mi y yo parte de ella.
Se que no necesito saber de ella todo el tiempo porque yo se de ella siempre.
Recuerdo con nostalgia cuando nos sentamos juntas en aquel primer recreo del año escolar 77-78 y dijimos que seriamos amigas para siempre.
Han pasado muchas cosas, soles, lunas, muchos cambios, muchos mundos, mucha gente, muchas peleas y muchas risas, pero algo se que no va a pasar nunca y es que pese a todo, yo la vea a ella y me pueda ver yo. Porque con ella viven muchos de mis mejores recuerdos: Con ella vuelve mi casa natal, la cara de mi padre, mi sonrisa llana, el resto de nuestras amigas, la frescura de mi niñez y de mi adolescencia.
Cuando la veo a ella, se que he estado en algun lugar, fija, inamovible. Cuando la veo a ella, se que yo he existido y eso, no tiene precio.

Feliz Cumple Cariño mio y que sean muchos más!
Nany.-
P.S: Sorry, tuve que corregir la fecha; en el 76 hice pre-kinder y en el 77 empecé el cole.
P.S: Sorry, tuve que corregir la fecha; en el 76 hice pre-kinder y en el 77 empecé el cole.