Desde que nació me hizo un click en el corazón, que aún cuando amo a todos mis sobrinos por igual, reconozco que no es lo mismo. Si, con ella tengo preferencia.
Mi corazón responde a ella sin hacer preguntas y con seguridad absoluta.
Cuando estaba pequeña, llego a casa con su mami y mientras me la comía a besos y abrazos, en vez de decirme Nanna, me dijo Mamma.
Su madre por supuesto la corrigió de inmediato y ella con el carácter que siempre ha tenido, le dijo:
- No, ella es mi mamá-.
Y dandole la espalda, se apoyó en mis rodillas y me dijo:
-Viné con Dede porque tu no querías ser mamá todavía, pero siempre has sido mi mamá. Ahora eres mi zia, pero antes, siempre has sido mi mamá-.
Juro que si me lo dice ahora, creería que quiere un carro, que le alcahutease un novio, las notas, la sacase de algún lío... pero con 4 años?
(ya la quite)
La historia se volvió broma en casa pero pese a todo, el amor que nos tenemos no es casual, ella y yo lo sabemos y lo compartimos con la naturalidad con la que compartimos el nombre.Hoy mi Piolina cumple 13 añitos. Ya poco queda de aquella piojita frágil.Ahora es una adolescente discreta, independiente, exacta, concreta. Que solo discute si puede ganar. A la que nunca le faltan argumentos. Excelente alumna. Que todo lo pregunta con la seguridad de obtener respuesta. Con una dulzura capaz de derretir montañas. Con una frialdad para asumir cualquier situación tomando acción. Cerrada. Pensativa. Recelosa. Certera y directa, nunca se anda por las ramas. Dueña del No. Dueña del Si. Responsable. Sincera. Cariñosa. Bromista y emprendedora.A veces creo que si yo llegase a tener 10 hijos (lo sé, eso solo si imito a Mia Farrow), ninguno lograría robarle el puesto que ella tiene para mi, y otras tantas creo que si no llego a tenerlos, no me preocuparía en lo más mínimo porque ella; mi Piolina, ya está en mi mundo, en mi familia, en mi sangre y en mi amor más real y sincero.
RECONOCIMIENTO
Tú haces el silencio de las lilas que aletean
en mi tragedia del viento en el corazón.
Tú hiciste de mi vida un cuento para niños
en donde naufragios y muertes
son pretextos de ceremonias adorables.
Alejandra Pizarnik.