
Te observo pensativo, ausente; mientras miras por la ventana como el mundo sigue su curso aún sin nosotros dos.
Caminando de puntillas sin hacer ruido alguno me acerco a tu espalda y en un conato de ternura que no he podido resistir mi boca traviesa busca el lóbulo de tu oreja, mi nariz se refugia en el comienzo de tu nuca y mi aliento roza tu piel desnuda.
Y ella, aún tibia; me habla con tal elocuencia, que me doy cuenta en un segundo exacto en mi memoria, que las palabras ya no me sirven de mucho, que no son más que simbolos vacios, muertos, carentes, obsoletos ante los significados que en tu reacción encuentro.
Contigo no las echo en falta, sólo tu respiración contenida antes de volverse susurro, antes de volverme gemido.
Antes de que mi mundo se vuelva a detener en el cielo de tu boca, en el brillo de tus pupilas.
AACT.-
2007.-

Tengo deseos de jugar a los ciegos contigo.
A que yo soy ciega y tu mi lazarillo, mi brújula, mi bastón.
Jugar a que cierro mis parpados temblorosos y me dejo guiar por tu aliento en mi cuello.
A que me das vuelta y que mi corazón quede a la medida de tu lengua.
Que con solo las manos podamos descubrir cada pliego de piel, cada ardor en nuestro cuerpo, cada humedad, cada deseo, cada ansiedad.
Jugar contigo un juego que no termine y que cuando acabe, sea solo para comenzar de nuevo; con mas experiencia, con mas armonía, con osadía, con mayor deseo.
Quiero verme en tu boca cuando dices Adiós y tu cuerpo me dice Hola. Verme en tu cuerpo cuando tu boca dice Hola pero tu cuerpo no quiere más que irse conmigo.
Quiero jugar contigo a que te dejo ir pero tú no te puedes apartar.
Dejar mis manos quietas a cada lado de la pared, con mi cuerpo apoyado, levemente adelantado hacia ti; con toda la alevosía de saber que no podrás resistirte a tocarle, a llevártelo a la boca, a comerlo, a vivirlo, a sudarlo, a romperlo para recomponerlo después.
Deseo alimentarme con tus besos. Con cada imagen morbosa que tu mente recrea para mi.
Beberme tu pasión a gotas, haciéndote suspirar mientras la bebo derramada. Que me bebas a lengüetazos, que me comas con tus dedos.
Tengo ganas de que olvides los modales, hundas tu cara en mi vientre y el exceso te lo limpies con el dorso de la mano...
Nany.-
2008.-
Hacia tiempo que el sol no le bañaba el espíritu casi congelado por el encierro.
Mismo tiempo en el que no cedía a la tentación de salir de su refugio habitual y dejar que los rayos del sol le bañasen por completo el alma.
Decidido a poner fin a su claustro y a sus limitantes promesas de luna, enfilo por el campo.
El día aparecio ante él; radiante. Dejándolo casi sin sentido, sin fuerzas, asombrado pero terco como era, aún así quiso proseguir su paseo.Se maravillo del ruido constante, del verdor del bosque.
Iba grabando en su memoria aquellos sonidos olvidados con el paso del tiempo y aquellos otros también, completamente nuevos.
De pronto, un grito lacerante le corto la inspiración... vió en aquel rostro ajeno, el miedo a lo desconocido.
Se avergonzó casi de manera inmediata por haberse dejado ver.
La leyenda hablaba de "El Fantasma del Castillo Embrujado" pero nadie nunca contó sobre un Decapitado deambulando libremente y a sus anchas en el Parque del Ayuntamiento.
AACT
1989