Si te preguntasen de donde vienes, ¿tu que responderías? Seguramente me dirás un país X. Pues yo te digo que vengo de Venezuela, por tanto; soy venezolana.
Soy hija de un inmigrante italiano, nacido de una madre árabe y un padre griego. Casado en tercer matrimonio con una joven venezolana, hija de un padre guanche con hindú, que esta casado (hasta el sol de hoy, 63 años después) con mi abuela española-rusa-india… ¡Porque la moza era preciosa! -me dijo un día-.
Tengo 7 hermanos. Conmigo somos 8. De dos tandas diferentes, no te creas. Somos rubios con los ojos azules o con los ojos verdes, morenos con ojos azules u ojos verdes, morenos con los ojos castaños claros como el vino tinto a contraluz o marrones…
En fin, siempre bromeo con que no importa de que color éramos porque luego de los 30, todas sin excepción (por lo menos las mujeres) somos del color que nos guste en la caja del tinte (para tapar las canas que gustosamente nos heredaron desde muy jóvenes ambos bandos por igual). ¿Los ojos? de cualquier color que asome por las gafas porque también nos heredaron un astigmatismo miopico que ni les cuento.
Pero no te preocupes, que yo no le echo este cuento a todo el mundo. Yo solo les digo: I´m Venezuelan.
Y a estas horas de la noche, pensando en mi familia, en mi país y en mi historia pienso en mañana 12 de Octubre, que es el Día de la raza. No se si el tuyo, pero si el mío.
Así le digo porque así me enseñaron desde chiquita y bastante jalón de oreja lleve por no acordarme año tras año, por tanto; ahora que me acuerdo, no va a venir ningún gallo (imbécil) a decirme que eso esta mal y que lo debo llamar de otra manera.
A mi me enseñaron a que esa fecha era el Día de la raza (Descubrimiento de América) porque vino Colón con sus carabelas llenas de blanquitos españoles y negritos africanos (las monjas siempre tan tiernas) y aparte de descubrirnos (que nadie sabia que estábamos escondidos en el norte del sur) también preñaron a un montón de indias morenas y de allí venimos nosotros.
Lo cierto es que todos estos extranjeros no se aguantaron las ganas, como buenos machos vernáculos que eran; de sembrar más que semillitas de cultura y trigo, no. Sencillamente, no dejaron a una sola india sin sembrar.
De hecho, no hacerlo era una cosa casi titánica de llevar a cabo; porque las condenadas tenían un color de piel tan espectacular que ellos jamás habían visto en sus vidas y unos ojazos negros y profundos que ni la noche mas oscura.
Estas mujeres desconocidas eran muy guapas, con sus cabellos lacios muy negros, sus narices perfectas (cual recién salidas de las manos de un buen cirujano plástico hoy día), de pechos pequeños y perfectos, buenos culos, piernas delgadas eso si y sonrisas bonitas.
Encima de eso, a todo se reían y eran encantadoras, resultonas sin mucho encima y sin nada, pues mucho mas. ¡Que buena vaina, muchachos!
Ni hablar de nuestros indios preciosos, bien dotados, sensuales por naturaleza, de rasgos similares a las mujeres. Apenas llegaron las esposas de estos navegantes a ver de qué iba el descubrimiento, que al final decidieron quedarse pues… porque esto del nuevo mundo era más “interesante” de cerca, de lo que de lejos parecía.
Y así se fueron quedando. Porque les gusto la tierra, porque les gustaron sus mujeres, los hijos que tuvieron, porque venían escapados, porque querían probar fortuna; por la razón que fuese. Se quedaron e hicieron países. Hicieron familias junto con esos indios que decidieron con razón o sin ella, que querían algo de civilización.
En esa época, !no los juzgo por no saber comparar!
Muchos dicen que de esa mezcolanza se derivo el carácter del venezolano: relajado, tranquilazo, simpático, querendón, optimista, solidario, parrandero, bromista, alegre y jodedor, pero no nos engañemos, también tenemos un sin fin de cosas no tan buenas, pero total, la perfección no existe.
Como dice el chiste... Venezuela le salio tan perfecta, geográficamente hablando; al de allá arriba que la lleno de Venezolanos para re-joderla hasta el día de hoy... claro, eso es mas fácil de creer estando fuera que si te criaste allí dentro, porque pese a todo lo malo, no hay nada mas precioso que ser venezolano, ¡de pana que si!
Es de esas cosas que uno no olvida a menos que seas un imbécil completo. Es de esas cosas que uno lleva en la sangre y no puede dejar tirada por allí, como quien pierde un anillo o un libro viejo. ¿Así como los chinos que a donde van siguen siendo chinos? Así mismo los venezolanos, a donde vamos, por más que nos adaptemos, seguimos siendo venezolanos.
¿Que cosas no? Somos del norte del sur de América del Sur y somos de hecho igual que todos los sureños de Italia, de Francia, de Portugal, de España, del sur de cualquier lugar en el mundo. Es tan en serio que si no me crees busca un lugar cualquiera en el mapa, elige un país al azar, búscale el sur y júralo que encontraras similitudes con nosotros.
(Tal vez por eso es que la Florida es ahora de venezolanos, porque como estaba en el sur del norte y no nos parecíamos a ella, hicimos que ella se pareciera a nosotros y la acabamos de llenar (¡lo siento mucho por los cubanos!).
Lo cierto, para no perderme del tema, es que al final de tanta mezcla, que nunca acabo; a todos nos terminó gustando eso de mirarnos y encontrarnos parecido con el globo. Tanto nos mezclamos que hubo una época en donde ya no nos acordábamos de cuan mezclados estábamos. Al menos no como para mirar al de al lado y preguntarle de donde era. De donde mas iba a ser, sino venezolano. Somos algo así como un Discovery Channel en vivo y directo. Presente, jamás diferido.
Tanto es así, que en Venezuela llamas Negro, Catire (Rubio), gringo, franchute o musiú a alguien y no te demandan por ello. Te piropean y no es acoso sexual. Para nosotros el color de nuestra piel no es mas que un símbolo de nuestro atractivo. Con la mezcla se mejoro la raza, tanto que solo basta mirar todos los concursos de belleza que nuestras mujeres han ganado.
(Muchas veces pienso que tanta operación de tetas y narices, no es mas que buscar el venezolanismo perfecto!).
En cualquier lugar del mundo donde nos encontremos, si alguien nos dice que le parecemos guapos o interesantes y nos preguntan de donde somos y respondemos: Venezuela. Esa persona, sea de donde sea nos dirá: -!Con razón!-. Y nosotros sin querer darnos cuenta de eso, seguimos creyendo o dejando hacernos creer que aun somos indios. !Que soberana estupidez! !Que manera de no querernos!.
Como antes indique, nada es perfecto, y luego de hacernos a la idea de que éramos ciudadanos del mundo, ahora también nuestra perfecta mezcla de piel 500 años después, da para que salgan una cuerda de mamones sin oficio a decir que somos hijos de la violación de los derechos, el genocidio y tal.
Que ya no podemos celebrar como Dios manda nuestro día de la raza sino que ahora debemos celebrar el Día de la resistencia indígena. ¡Coño! en mi familia deben haber sido bien putas todas, porque ninguna resistió el embate de tanto catirito bonito con los ojitos azules.
Pasado tanto tiempo, la mezcla mas que desventajas nos trajo beneficios como el que en mi tierra se hablan un montón de idiomas (español-castellano, italiano, francés, portugués, chino, alemán, ingles, árabe (y cualquier cantidad de dialectos), etc.
Somos de tantos colores que cuando sales a la calle ves grupos de gente rubia, morena, negra, asiática; caminando junta y compartiendo como si tal cosa, porque para nosotros el color no es mas que eso. ¡Como si tal cosa! Y hasta ahora nadie miro mal a nadie porque era de un color o de otro, de una raza o de otra.
Comemos mucho mejor que muchos países que dicen tener la mejor comida que existe ya que por el tipo de suelo y clima, cosechamos casi todo lo que puedes conseguir dándole la vuelta al mundo en mas de 80 días.
Si no me crees, entra a una de nuestras panaderías, donde no solo casi haces supermercado sino que puedes degustar un sabroso café italiano junto con un pancito francés relleno con quesito suizo y rematar con un dulce de mil hojas de no se de donde salieron y ¿quien te lo cobra en la caja? ¿Quien va a ser? ¡Pues el portugués que es el dueño!
Si es por poner ejemplos, podríamos poner un montón pero como no me enseñaron a distinguirlos nunca, pues me es más difícil verlos, es más; no me interesa verlos.
A mi nunca me dijeron: - !no trates ni a aquel ni aquel otro!. Y mucho menos me señalaron que se debía tratar por el color, la forma, el acento o el dinero. A mi me enseñaron a que todos eramos iguales. Tan bien me lo enseñaron, que jamas me lo recalcaron.
De lo único que si me advirtieron siempre fue que huyera de los ignorantes, de los envidiosos y de los que no tienen autoestima y que eso iba a ser un poco mas difícil porque estaban regados por todas partes. Gracias a Dios (pa' mi), un tiempito despues apareció Facundo Cabral, les escribio una canción y de alguna manera los describe tan a la perfección en ella, que es como una guía de evasión... Los boludos o los pendejos, tu decides que termino te gusta mas, pero lo importante es eso: Evadirles!
Que las diferencias las vean estos gafos que salen ahora con que somos distintos. ¿Saben algo? ¡Distintos un carajo! Distintos para ellos, claro; que optan por pelear por algo que ocurrió hace 500 años que ponerse a pelear por las vainas que pasan en este momento, en este ahora.
Vainas como que: Se esta perdiendo la manera de ser, la risa, el optimismo. Que ya la gente sigue de largo en vez de tender la mano y ayudar al prójimo. Que el amor por mantener a la familia unida, esta pasando a segundo plano. Que la amabilidad es cosa de antaño y perdió valor. Que tener es mejor que ser. Que el color se impuso ante el respeto.
Que en un país ganadero como el nuestro no hay carne de res de primera y ahora tengamos que importarla de Argentina. Que no hay leche, que no hay harina pan, que no hay azúcar, que no hay aceite, que no hay huevos !aunque sobren las gallinas!, etc. Que si usas tampones solo consigues toallas sanitarias, que si te quieres pintar el cabello pues te toca hacerlo con esmalte de uñas.
Eso por hablar de algo sencillo porque si me pongo a hablar de: la educación, los sueldos, el servicio medico, el transporte, la seguridad, el gobierno o la política; nos pondríamos a llorar todos acá, pensando que no tenemos salvación y entonces si querríamos cambiar nuestra cultura e idiosincrasia de raíz, debido a que despues de todo quizás por culpa de esos “invasores” es que no podemos parir mejores mandatarios.
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Se me olvidaba, hoy este blog cumple 1 año. Que cosas, como pasa el tiempo...
Besos a todos los que pasan por acá. A los que comentan y a los que no. Espero que alguna cosa buena saquen ustedes de estas, mis palabras; que como dice la preciosa de Mrs. G. las hablo como las pienso y las escribo como las hablo. Un Beso muy grande y que la pasen super rico estén en el lugar que estén y sean del lugar que sean.