Cuando me mudé a este apto con una habitación extra, lo hice pensando en que tendría mi hueco apartado del mundo. Un lugar donde tener mis cosas y si, las tengo y si, soy yo quien más lo usa pero con el tiempo me he ido quedando reducida a una mínima versión de mi espacio.En otras palabras, reducida al espacio que ocupa mi silla, porque me ha tocado dejar entrar en mis dominios, aparte de mi escritorio y computadores; un sofá que sirve de cama para las visitas, el tv más el HT, un teclado, la bateria, las guitarras, el bajo, las plantas eléctricas, las pedaleras... o sea, que lo que menos jode es la armónica... porque si... porque todo debería tener su tamaño perfecto que no molesta en un cajón.
Del resto mis cosas, antes reinas y señoras del lugar; se han ido a poblar el closet, aunque como dije en estos días en un ataque de rebeldía y musa, han terminado la mitad de ellas en la mesa del comedor con unos cuadros que bosqueje pero que me ha dado fastidio empezar a pintar (en este momento la pintura me huele a demonios y apenas destapo alguna, comienzo a estornudar como loca).
Rebeldía que tiene sus horas contadas ya que mi mejor amiga por fin llega el 22 para estar conmigo dos semanas (la pobre, ella cree que vendrá a joder, pasear y comprar y lo que no sabe es que me tendrá que hacer el desayuno todos los santos días y consentir hasta que se le quiten las ganas de verme al menos por 1 año) por tanto, deberé ordenar todo el 21 para aparentar que vivo como la gente decente... :)
Lo cierto es que ayer, me puse a recoger algunas cosas, tratando de organizar los libros que tengo desperdigados por toda la casa, huérfanos de una biblioteca que no he comprado.
Hay algunos abiertos que apenas he hojeado, otros que aún llevan el plástico que los protege, otros que llevo por la mitad y ya se me olvido de que iban.
Unos, mucho más gruesos que otros; que solo de verles se me antojan como una misión imposible, agotadora y remotamente futurística. No sé en que pensaba cuando los compré. Creo que no pensaba.
Quizás, como bien reza el dicho: es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor (o el desamor en este caso... y en este punto ya estoy cantando como la Rocio Durcal).
Y mientras más los veía, más pensaba en que alguno debía leerme. Por alguna parte debía empezar, repitiéndome a mi misma cual mantra budista:
- Nany, te has leído la versión original de "El señor de los anillos" en tres días, Ommmm. Esto no es más que pan comido. Ommmm. Que ya está fuerte esta desidia literaria. Ommmm. No todo puede ser puro escribir chorradas... Ommmm. Y luego esperar a que los demás las lean porque, que culpa tienen ellos?... omg... :S
Entonces hice montañas de libros y los imaginaba así tal cual escena de Harry Potter, cobrando vida y hablando. En realidad ellos no hablaban, no. Ellos me gritaban:
- Por qué nos compraste si no nos ibas a leer, grandisima pajua!!!????- (y otras cosas que no puedo reproducir por acá porque estamos en horario infantil).
Susto... El antibiotico debe estar vencido o yo estoy alucinando... Será acaso la falta de nicotina? La falta de cafeína? (que mente la mia, que vicio!!! Cualquier excusa siempre es buena para recaer, eso lo sabe cualquier loqueseanónimo).
Entonces, debatiéndome cual Jedi entre la tos, las ganas de salir a comprar un paquete de cigarrillos (aunque fuesen los asquerosos light), el sentido común y leer un libro... tuve que optar por leer un libro.
Mis instintos me arrojaban cada vez más al ordenador pero hice acopio de fuerza y valor. Respiré hondo. Libro. Libro. Libro. No ordenador. Pero es tan cute. No, libro. Pero todo lo busca casi solito. No. Libro... Está bien, libro.
Ok, Libro, en papel... papel (- siiiiiiiiii, un cigarro... eso es de papel- me dijo un vicioso pensamiento con las manos atadas con una camisa de fuerza y con ojos de loco, parecido a Halle Berry en Gothika pero versión transexual).
Otro pensamiento se rebeló ante el loco avispado y me dijó bajito:
- Nany, debe ser algo impreso pero sobretodo, algo que no títile en tu pantalla-. arengó.
Holy Crap...
Sacudí la cabeza a ver si se caían todos los malos pensamientos (lo único que se cayó fue el gancho que llevaba) y magistralmente con los ojos cerrados hice un Tin Marin De Do Piringüe que nunca falla (jamás he estado segura de si es de Dos o Do...) y agarré el primero que mis manos (de ciega más no pendeja) reconocieron como el mássssssssssss delgadito de todos (semejante Tahúr, diría mi madre) y así fue como por fin abrí esta belleza que se llama "Debí decir Te Amo" de Juan Gelman (Antología del Poeta Argentino).
Empezarlo fue devorarlo (no tenía excusas, tiene menos páginas que el décalogo de virtudes de un político perfecto y venezolano) y que me quedase el sabor dulce que solo pueden dejar las lecturas amenas (y en mi caso, rápidas).
Es una recomendación que no está de más aunque confieso que lo compré más por curiosidad que por conocimiento del autor, porque de él apenas había leído un par de poemas. Espero que los disfruten casi tanto como yo, o un poco más.
Les dejo algunos de los poemas que más me gustaron.
Rebeldía que tiene sus horas contadas ya que mi mejor amiga por fin llega el 22 para estar conmigo dos semanas (la pobre, ella cree que vendrá a joder, pasear y comprar y lo que no sabe es que me tendrá que hacer el desayuno todos los santos días y consentir hasta que se le quiten las ganas de verme al menos por 1 año) por tanto, deberé ordenar todo el 21 para aparentar que vivo como la gente decente... :)
Lo cierto es que ayer, me puse a recoger algunas cosas, tratando de organizar los libros que tengo desperdigados por toda la casa, huérfanos de una biblioteca que no he comprado.
Hay algunos abiertos que apenas he hojeado, otros que aún llevan el plástico que los protege, otros que llevo por la mitad y ya se me olvido de que iban.
Unos, mucho más gruesos que otros; que solo de verles se me antojan como una misión imposible, agotadora y remotamente futurística. No sé en que pensaba cuando los compré. Creo que no pensaba.
Quizás, como bien reza el dicho: es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor (o el desamor en este caso... y en este punto ya estoy cantando como la Rocio Durcal).
Y mientras más los veía, más pensaba en que alguno debía leerme. Por alguna parte debía empezar, repitiéndome a mi misma cual mantra budista:
- Nany, te has leído la versión original de "El señor de los anillos" en tres días, Ommmm. Esto no es más que pan comido. Ommmm. Que ya está fuerte esta desidia literaria. Ommmm. No todo puede ser puro escribir chorradas... Ommmm. Y luego esperar a que los demás las lean porque, que culpa tienen ellos?... omg... :S
Entonces hice montañas de libros y los imaginaba así tal cual escena de Harry Potter, cobrando vida y hablando. En realidad ellos no hablaban, no. Ellos me gritaban:
- Por qué nos compraste si no nos ibas a leer, grandisima pajua!!!????- (y otras cosas que no puedo reproducir por acá porque estamos en horario infantil).
Susto... El antibiotico debe estar vencido o yo estoy alucinando... Será acaso la falta de nicotina? La falta de cafeína? (que mente la mia, que vicio!!! Cualquier excusa siempre es buena para recaer, eso lo sabe cualquier loqueseanónimo).
Entonces, debatiéndome cual Jedi entre la tos, las ganas de salir a comprar un paquete de cigarrillos (aunque fuesen los asquerosos light), el sentido común y leer un libro... tuve que optar por leer un libro.
Mis instintos me arrojaban cada vez más al ordenador pero hice acopio de fuerza y valor. Respiré hondo. Libro. Libro. Libro. No ordenador. Pero es tan cute. No, libro. Pero todo lo busca casi solito. No. Libro... Está bien, libro.
Ok, Libro, en papel... papel (- siiiiiiiiii, un cigarro... eso es de papel- me dijo un vicioso pensamiento con las manos atadas con una camisa de fuerza y con ojos de loco, parecido a Halle Berry en Gothika pero versión transexual).
Otro pensamiento se rebeló ante el loco avispado y me dijó bajito:
- Nany, debe ser algo impreso pero sobretodo, algo que no títile en tu pantalla-. arengó.
Holy Crap...
Sacudí la cabeza a ver si se caían todos los malos pensamientos (lo único que se cayó fue el gancho que llevaba) y magistralmente con los ojos cerrados hice un Tin Marin De Do Piringüe que nunca falla (jamás he estado segura de si es de Dos o Do...) y agarré el primero que mis manos (de ciega más no pendeja) reconocieron como el mássssssssssss delgadito de todos (semejante Tahúr, diría mi madre) y así fue como por fin abrí esta belleza que se llama "Debí decir Te Amo" de Juan Gelman (Antología del Poeta Argentino).
Empezarlo fue devorarlo (no tenía excusas, tiene menos páginas que el décalogo de virtudes de un político perfecto y venezolano) y que me quedase el sabor dulce que solo pueden dejar las lecturas amenas (y en mi caso, rápidas).
Es una recomendación que no está de más aunque confieso que lo compré más por curiosidad que por conocimiento del autor, porque de él apenas había leído un par de poemas. Espero que los disfruten casi tanto como yo, o un poco más.
Les dejo algunos de los poemas que más me gustaron.
El juego en que andamos
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte
Amarte es esto...
amarte es esto:
una palabra que está por decir/
un arbolito sin hojas
que da sombra.
Documentos
Llena de signos y de árboles,
ella cruza la noche como un fuego o un río,
asciende en el silencio y la memoria,
es infinita como un hecho,
la existo, la conduzco, yo soy su certidumbre.
Escribo en el olvido
escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti
hay una piedra entonces
donde te acuesto mía
ninguno la conoce
he fundado pueblos en tu dulzura
he sufrido esas cosas
eres fuera de mí
me perteneces extranjera.
Hacia el sur
te amo señora/como el sur/
una mañana sube de tus pechos/
toco tus pechos y toco una mañana del sur/
una mañana como dos fragancia
de la fragancia de una nace la otra/
o sea tus pechos como dos alegrías/
de una alegría vuelven los compañeros muertos
en el sur
establecen su dura claridad/
de la otra vuelven al sur/vivos por/
la alegría que sube de vos/
la mañana que das como almitas volando/
almando el aire con vos/
te amo porque sos mi casa y los compañeros
pueden venir/
sostienen el cielo del sur/
abren los brazos para soltar el sur/
de un lado les caen furias/del otro/
trepan sus niños/abren la ventana/
para que entren los caballos del mundo/
el caballo encendido de sur/
el caballo del deleite de vos/
la tibieza de vos/mujer que existís/
para que exista el amor en algún lado/
los compañeros brillan en las ventanas del sur/
sur que brilla como tu corazón/
gira como astros/como compañeros/
no hacés más que subir/
cuando alzás las manos al cielo/
le das salud o luz como tu vientre/
tu vientre escribe cartas al sol/
en las paredes de la sombra escribe/
escribe para un hombre que se arranca los huesos/
escribe la palabra libertad/
Presencia del otoño
Debí decir te amo.
Pero estaba el otoño haciendo señas,
clavándome sus puertas en el alma.
Amada, tú, recíbelo.
Vete por él, transporta tu dulzura
por su dulzura madre.
Vete por él, por él, otoño duro,
otoño suave en quien reclino mi aire.
Vete por él, amada.
No soy yo el que te ama este minuto.
Es él en mí, su invento.
Un lento asesinato de ternura.
Estoy sentado como un inválido en el desierto de mi deseo de ti
Me he acostumbrado a beber la noche lentamente,
porque sé que la habitas, no importa dónde,
poblándola de sueños.
El viento de la noche abate estrellas temblorosas en
mis manos, que aún no se conforman, viudas
inconsolables
de tu pelo.
En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste
y a veces les daría la libertad que exigen
para volver a ti, con el helado filo del cuchillo.
Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva
en mí, que si me muero a ti te moriría.
Fotografías
Mirando en viejas fotos mi rostro en que no estás,
la mejilla en que estás como dolor, olvido,
pienso qué harán en China ahora
con tanta tristeza como se me caía,
o crecerá como otro otoño humano
lleno de oros, de dulzura,
con un fuego en el medio como tu nombre, o sea
crepitarás entre los lotos de Hangchaw bajo
setiembre
como cuando encontré la justicia en el mundo
y era como tu rostro,
mejor dicho: te amo.
Clic
Había una vez un perro vertical un pájaro de alcol
un suave tiro que sonaba detrás del espectáculo y
tristezas tristezas tu memoria como bestia animal
royéndome la panza tus besos opulentos
inventándome nombres todavía.
Otros hechos
no me voy solo cuando salgo de vos
y parto en dos la noche
rodeado del temblor de tus brazos
alrededor de un hombre
que anda solo de vos
Límites
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
Gotán
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular
una especie de olvido donde guardar los ojos
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Un Beso muy grande, gracias a todos por estar pendientes de mi
y...
disfruten lo largo...
:P
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte
Amarte es esto...
amarte es esto:
una palabra que está por decir/
un arbolito sin hojas
que da sombra.
Documentos
Llena de signos y de árboles,
ella cruza la noche como un fuego o un río,
asciende en el silencio y la memoria,
es infinita como un hecho,
la existo, la conduzco, yo soy su certidumbre.
Escribo en el olvido
escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti
hay una piedra entonces
donde te acuesto mía
ninguno la conoce
he fundado pueblos en tu dulzura
he sufrido esas cosas
eres fuera de mí
me perteneces extranjera.
Hacia el sur
te amo señora/como el sur/
una mañana sube de tus pechos/
toco tus pechos y toco una mañana del sur/
una mañana como dos fragancia
de la fragancia de una nace la otra/
o sea tus pechos como dos alegrías/
de una alegría vuelven los compañeros muertos
en el sur
establecen su dura claridad/
de la otra vuelven al sur/vivos por/
la alegría que sube de vos/
la mañana que das como almitas volando/
almando el aire con vos/
te amo porque sos mi casa y los compañeros
pueden venir/
sostienen el cielo del sur/
abren los brazos para soltar el sur/
de un lado les caen furias/del otro/
trepan sus niños/abren la ventana/
para que entren los caballos del mundo/
el caballo encendido de sur/
el caballo del deleite de vos/
la tibieza de vos/mujer que existís/
para que exista el amor en algún lado/
los compañeros brillan en las ventanas del sur/
sur que brilla como tu corazón/
gira como astros/como compañeros/
no hacés más que subir/
cuando alzás las manos al cielo/
le das salud o luz como tu vientre/
tu vientre escribe cartas al sol/
en las paredes de la sombra escribe/
escribe para un hombre que se arranca los huesos/
escribe la palabra libertad/
Presencia del otoño
Debí decir te amo.
Pero estaba el otoño haciendo señas,
clavándome sus puertas en el alma.
Amada, tú, recíbelo.
Vete por él, transporta tu dulzura
por su dulzura madre.
Vete por él, por él, otoño duro,
otoño suave en quien reclino mi aire.
Vete por él, amada.
No soy yo el que te ama este minuto.
Es él en mí, su invento.
Un lento asesinato de ternura.
Estoy sentado como un inválido en el desierto de mi deseo de ti
Me he acostumbrado a beber la noche lentamente,
porque sé que la habitas, no importa dónde,
poblándola de sueños.
El viento de la noche abate estrellas temblorosas en
mis manos, que aún no se conforman, viudas
inconsolables
de tu pelo.
En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste
y a veces les daría la libertad que exigen
para volver a ti, con el helado filo del cuchillo.
Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva
en mí, que si me muero a ti te moriría.
Fotografías
Mirando en viejas fotos mi rostro en que no estás,
la mejilla en que estás como dolor, olvido,
pienso qué harán en China ahora
con tanta tristeza como se me caía,
o crecerá como otro otoño humano
lleno de oros, de dulzura,
con un fuego en el medio como tu nombre, o sea
crepitarás entre los lotos de Hangchaw bajo
setiembre
como cuando encontré la justicia en el mundo
y era como tu rostro,
mejor dicho: te amo.
Clic
Había una vez un perro vertical un pájaro de alcol
un suave tiro que sonaba detrás del espectáculo y
tristezas tristezas tu memoria como bestia animal
royéndome la panza tus besos opulentos
inventándome nombres todavía.
Otros hechos
no me voy solo cuando salgo de vos
y parto en dos la noche
rodeado del temblor de tus brazos
alrededor de un hombre
que anda solo de vos
Límites
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?
Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.
Gotán
Esa mujer se parecía a la palabra nunca,
desde la nuca le subía un encanto particular
una especie de olvido donde guardar los ojos
esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.
Atención atención yo gritaba atención
pero ella invadía como el amor, como la noche,
las últimas señales que hice para el otoño
se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.
Dentro de mí estallaron ruidos secos,
caían a pedazos la furia, la tristeza,
la señora llovía dulcemente
sobre mis huesos parados en la soledad.
Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,
con un cuchillo brusco me maté,
voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,
él moverá mi boca por la última vez.
Un Beso muy grande, gracias a todos por estar pendientes de mi
y...
disfruten lo largo...
:P

